domingo, 29 de enero de 2012

AHORA ME DICES MALA…

Cuando somos concebidos o concebidas ya tenemos el color que nos definirá: Si es hembra, rosado, si es varón, azul. Aquí comienza todo de manera individual, pues a nivel de sociedad ya ha iniciado hace muchos siglos.
A medida que vamos creciendo e integrándonos al sistema familiar nos siguen trazando la pauta y el camino: a la hembrita le regalan juegos de cocina, bebés, planchas, escobitas y artículos para el cuidado del pelo, maquillaje, etcétera. Le dicen desde pequeña que debe cuidar a los hijitos, atender a otros y lucir bonita para que la quieran y acepten. Le permiten llorar cuando está triste o ha sido lastimada porque esas son cosas de mujeres. Deben ayudar en la limpieza de la casa y el cuidado de la familia, lavar su ropa íntima y TAMBIEN lavar la de los hombres de la casa, aún cuando sean los hermanos.
A los varoncitos en cambio le regalan juegos de pelota, carritos, soldados, juegos que deben compartir con otros varoncitos para competir y demostrar cuál es el más fuerte, agresivo y violento, se refuerza que debe ganar y muy importante que no puede llorar si es lastimado, pues esas son cosas de mujeres o afeminados.
Los juegos de las niñas son para mantenerlas en un lugar, los juegos de los niños son para salir a explorar, a combatir, a conquistar…
A las hembras no se les permite hablar de novios, a ellos les preguntan cuántas novias tienen…Conducta que se refuerza con refranes típicos de “agarre su gallina que mi gallo anda suelto” o “los hombres son de la calle, la mujer de la casa”…
Al llegar el tiempo de comenzar la escuela se siguen reforzando estos patrones, los varones juegan en el patio para lograr ganar con fuerza y valor y, las hembras se sientan y observan porque las niñas no deben sudar ni ser agresivas.
En las clases de religión nos comienzan a decir que las culpables de todo el sufrir y padecer de la humanidad es por causa de la mujer que tentó al hombre, pero se obvia el que Adán no tuvo los cojones (o timbales o testículos, como prefiera decir dependiendo de su nivel de pudor) de decidir por él…Así se continúa manteniendo el discurso y lo multiplicamos: cuando son infieles es que la otra se le metió por los ojos; ¿qué hacemos? Culpar a la mujer. ¿Y esa mujer tiene algún compromiso conmigo para yo decir que ella me ha quitado algo, para decir que es una puta y otros epítetos a quien quizás también ha sido víctima del engaño? ¿Ha firmado ella algún contrato conmigo o me ha jurado fidelidad?
Y se sigue repitiendo la historia…Si decidimos no aguantar más abusos estamos destruyendo la familia; si ellos deciden seguir maltratándonos son locos o enfermos y necesitan orientación psicológica y apoyo.
Somos las malas si seguimos aguantando y somos las malas si decimos ¡ya basta!

Sonsoles

jueves, 24 de noviembre de 2011

Sólo esto quiero…

Que no me robes mi esencia, que no me robes mi ser…
Que no me obligues a hacer aquello que no quiero
Que no me culpes por tus reacciones
Que no me anules
Que no me maltrates
Que no me grites
Que no me golpees

No quiero seguir andando de puntillas para evitar provocarte

No quiero seguir con la falsa esperanza de que cambies porque esto depende de ti no de mí…

Quiero dejar de sentir que vivo en un campo minado, en el que sólo tengo la certeza de que explotarás
Quiero que aceptes mis defectos igual que mis virtudes
Quiero que me cuides, no que me controles
Quiero que estés cerca, no que me invadas
Quiero que me abraces, no que me asfixies
Quiero que seas mi compañero, no mi dueño
Quiero que me permitas ser yo
Quiero sentirme libre
Quiero vivir! 

                                                                                                                   Zoe                                                          

domingo, 28 de agosto de 2011

¿Duele el amor?

El amor es un sentimiento tan puro que definirlo con palabras exactas cuesta. Es una especie de “magia” que nos hace soñar, nos hace sentir libres y nos hace proclives de compartir ese estado de cosas con la persona que uno quiere.

Uno de los aspectos principales del amor es el de dar sin recibir nada a cambio; es anteponer las necesidades del ser que uno ama sobre las propias sin considerarlo a su vez un sacrificio. Es el sentimiento más puro, libre y desinteresado; no es egoísta. Es entregar sin esperar nada a cambio…Es como reza Corintios I, capítulo 13, en sus versículos 4 y 5: “El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.” 

Aunque parezca cursi o trillado posiblemente esta sea la forma más exacta de definir el amor, no así cuando se maltrata, golpea, grita, se “anula” a una persona hasta “cosificarla”, hasta hacerla sentir que no es nadie, que es un objeto y que sus sentimientos no cuentan; esto no es amor, esto es Violencia.

Las víctimas de violencia no viven amor, viven sometimiento y bajo el sentimiento de querer ganar aceptación por parte de su agresor actúan incasablemente para complacerlo y no “provocar” en él ira y enojo. Incluso, estas víctimas pueden llegar a mostrarse dóciles a fin de ganar “aprecio y amor”, cuando por el contrario, lo que pudieran alcanzar con este comportamiento es odio y sadismo hacia ellas, pues estos seres perversos mal utilizan esta sumisión para abusar y tener el control de la relación.

Cuando hay violencia se hace daño en nombre del amor. Sergio Sinay en su libro “Las Condiciones del Buen Amor” señala lo siguiente: “El buen amor o amor sano es posible cuando nace respetando las diferencias y cuando esto a su vez se convierte en una cuestión de principios innegociables.”                  

Que definición tan acertada de lo que es el amor sano, sin embargo, tradicionalmente educan a las mujeres para ser la “media naranja” del otro. En el amor no se trata de ser la mitad del otro; se trata de ser dos personas enteras con sus gustos, preferencias y deseos, que inician una relación, un proyecto de vida juntos. Basado en esto último, el amor también es aceptar las diferencias…Es mantener nuestra esencia, aquello que nos permite demostrar lo que verdaderamente somos.

Las relaciones saludables se basan en un afecto sincero, requieren confianza y respeto mutuo. No se debe hacer del amor una guerra. ¿Por qué vivir prisionera, aterrada, angustiada, avasallada y sometida en nombre del amor? ¿Por qué conformarnos con menos de lo que merecemos? El amor no duele y quien te quiere no te maltrata… 

jueves, 21 de julio de 2011

Un texto de Pablo Neruda

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo a los ojos,
y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando está infeliz con
su trabajo, con su amor;
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
atrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo Hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Yo pude…¡Tu también puedes!

Antes de cualquier paso...
·       Reconocer el problema y la necesidad de ayuda terapéutica.
·       Aprender a entender que como seres humanos tenemos derecho al respeto, a una vida sin miedos, a tomar decisiones sobre mi vida, a recuperar mi yo, mi dignidad…
Quien me ayudó…
·       Primero Dios
·       Luego encontrar una terapeuta sensibilizada y entrenada en el tema de la violencia (Lic. Soraya Lara), que sabe la dinámica de estas relaciones, las necesidades de nosotras y la forma de acompañar a una mujer que necesita aprender a poner límites, a respetarse y a decidir sobre su vida.
·       Yo misma, pues si no se reúne el coraje para atreverse a cambiar, a buscar soluciones y otros rumbos…la terapeuta no nos puede ayudar...
Y una maravillosa red familiar y social:
·       Mis hijos, por todo su apoyo, su comprensión, por acompañarme en el proceso de curación de tantas heridas, no sólo mías sino de todo un sistema familiar que tenía que aprender a relacionarse de una manera donde lo que primara fuera el respeto, la honestidad de poder hablar de frente y sin miedo de nuestros temores, de las dudas, del pasado y del futuro…
·       Mi madre con su amor incondicional, mis hermanos por haber dicho sin palabras estamos aquí, por comprenderme y perdonarme…
·       A las amigas que no perdí en el camino, las que no se alejaron aunque yo me alejara…Y a las que encontré cuando comencé a volar por mí misma, por mi vida, por mis sueños, por mis anhelos….
·       Al Pacam , institución en la que estuve como voluntaria devolviendo un poco de todo el amor que recibí, nutriéndome de enseñanzas y de las herramientas que he adquirido para seguir Rescatando Mariposas…. Y que han sido fundamentales para mi crecimiento y para poder dar apoyo a otras.
·       Liberarme de tanto dolor para convertirlo en experiencias que sirvan para enseñar a otras que sí es posible vivir en libertad y sin miedos.

 NO TE QUEDES CALLADA, BUSCA AYUDA, TIENES DERECHO A VIVIR TU VIDA COMO ENTIENDAS QUE ES MEJOR PARA TI.
Sonsoles

¡Otra más…!

“¡Otra más…!” escuché esta frase recientemente esperando que me brindaran servicio en un banco comercial.  No puedo negar que sentí una curiosidad enorme cuando oí aquel señor de unos cincuenta y tantos años decir aquello con un periódico en la mano; ¿a qué se refería exactamente? ¿Qué quería decir con “¡otra más…!”? Disimuladamente me acerqué haciendo creer que buscaba algo que se me había caído al suelo y así, de esta manera ver que estaba leyendo este señor. Aquella exclamación de  “¡Otra más…”! no era otra cosa que un caso más de otra mujer asesinada  a manos de su pareja; un caso más de los tantos que nos han impresionado en los últimos años y que en meses recientes es tanto el bombardeo de estas terribles noticias que dejan claro que las estadísticas de muerte por violencia crecen de manera acelerada. En ese momento sentí una enorme indignación, pues me percaté de cómo vamos perdiendo nuestra capacidad de asombro, hablamos de “otra más” como si nos estuviéramos refiriendo a un evento normal. Es como si viéramos las estadísticas de una de nuestras glorias dominicanas en el baseball. Nos queda tan claro el brazo poderoso de un jugador de la talla de Alex Rodríguez o Sammy Sosa que sus “jonrones” los esperamos como algo normal, apostamos a que así será.  Y así va sucediendo: son tantos los casos que vemos en el periódico que ya no nos asombramos, ¿qué estamos haciendo nosotros para evitarlo? Posiblemente algunos pensaremos  que es poco lo que podemos hacer, que esto es tema de fiscales, policías, psicólogos, psiquiatras, pues NO y rotundamente ¡NO! Esto es un grave problema social que nos afecta a todos. Que no podemos seguir haciéndonos eco al ver las noticias y exclamar “¡otra más!” Desde nuestra posición como ciudadanos estos casos de violencia se pueden evitar si tan solo dejamos de mitificar socialmente los problemas de abuso como si fueran problemas normales de pareja. Y cuando hablo de mitificar me refiero a todas las veces que vemos y oímos cerca de nosotros relaciones abusivas y solamente exclamamos “en pleito de marido y mujer nadie se puede meter” o “eso es lo de nunca acabar, ahí están matándose nuevamente para después arreglarse”. ¿Por qué no actuamos? Si tan sólo entendiéramos que estas mujeres que terminan con una muerte física, ya hace años que ese maltratador las ha asesinado psicológicamente, ha logrado que ellas sean “nadie”. Estas mujeres aterradas, reducidas y desvalorizadas necesitan apoyo e información. Si hoy hacemos un ejercicio mental, me atrevo a afirmar de manera categórica que conocemos al menos un caso en el cual podemos identificar violencia (una relación cuya base es el abuso o maltrato físico o verbal). Acerquémonos a estas mujeres, recomendemos el uso de las fiscalías para proteger sus vidas u otras organizaciones como la Fundación Rescatando Mariposas. Reconocer un caso de violencia y quedarnos de brazos cruzados es permitir tácitamente que suceda ¡otro caso más! Peor aún, estas noticias indirectamente incentivan a hombres violentos a seguir cometiendo femenicidios porque sienten que nadie está haciendo nada, que sólo unos cuantos luchan para erradicar este mal social, No permitamos que las estadísticas sigan creciendo, ¡detengamos la violencia! Escríbenos rescatandomariposas@gmail.com
Zoé

lunes, 27 de junio de 2011

La Personalidad del Maltratador

Un maltratador es, por lo general, una persona que tiene una marcada inmadurez psicológica o emocional y probablemente haya sido víctima de abuso durante su niñez o haya sido testigo de relaciones abusivas y no ha logrado aprender maneras más adecuadas y saludables de relacionarse con los demás. Suele ser una persona con dependencia afectiva, inseguridad, es inestable -emocionalmente hablando, impaciente e impulsivo.  Habitualmente traslada la agresión que ha acumulado hacia su mujer, pareja o novia. Su baja autoestima le ocasiona frustración y esta frustración trae consigo violencia.
Algunas características notables de un abusador son las siguientes:
  • Tiene una baja tolerancia, un temperamento explosivo y cualquier incidente menor desata su agresión.
  • Tiende a aislarse, no se relaciona mucho.
  • Es muy inseguro, excesivamente posesivo y celoso. Tiene una fuerte necesidad de controlar a los demás o restringir sus derechos y su libertad.
  • Necesita de personas sumisas que se sometan a su voluntad.
  • A menudo, mantiene relaciones superficiales con diferentes personas. No se compromete afectivamente.
  • Tiene expectativas que no son realistas.
  • Es demandante.
  • Ordena, no pide.
  • Tiene una alta capacidad de engañar a los demás y se engaña a sí mismo.
  • Culpa a los demás de sus propios problemas, o culpa al mundo, a la vida o a una situación particular.
  • No se hace cargo del daño que causan. No tiene consideración ni siente o demuestra empatía.
  • Suele tener una doble personalidad: puede ser amable y encantador por un lado, y sumamente cruel y sarcástico por otro.
  • El abusador hace que la víctima se sienta responsable de sus sentimientos, en lugar de hacerse responsable él mismo de sus propios sentimientos.
  • Amenaza a la víctima. La insulta, humilla, la ataca verbal o físicamente. La hace sentir culpable para justificar su acto de abuso.
  • Necesita dominar las conversaciones y las ideas, y necesita ser el centro de atención en todo momento.
  • Se rehúsa a disculparse, siempre tiene la razón.
  • Juzga o rechaza a la víctima o lo que ésta hace.
  • Usa castigos y recompensas para manipular emocionalmente a la víctima.
  • Invade la privacidad de la víctima.
  • Subestima a la víctima, minimiza sus necesidades y sentimientos, o simplemente, la ignora.
Los psicólogos norteamericanos, el Dr. John Gottman y Dr. Neil Jacobson señalan que los hombres maltratadores caen en dos categorías: Pitbull y Cobra, cada uno con sus propias características. El Pitbull espía a su mujer, es celópata, cae bien a todas las personas, excepto a sus novias o esposas, mientras que el Cobra es un sociópata, frío, calculador y puede ser cálido.

Pitbull:
  • Solamente es violento con las personas que ama.
  • Es celoso y tiene miedo de que lo abandonen. Incrementa su nivel de violencia al sentirse abandonado.
  • Priva a su esposa o novia de su independencia.
  • Tiende a la ira, a vigilar y a atacar públicamente a su compañera.
  • Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión.
  • Tiene algún potencial para la rehabilitación.
  • Posiblemente tuvo un padre abusivo.
Cobra:
  • Es muy probable que sea agresivo con todo el mundo.
  • No depende emocionalmente de otra persona, pero insiste en que su compañera debe hacer lo que él quiere siempre.
  • Es más propenso a amenazar con cuchillos o revólveres.
  • Se calma internamente, según se vuelve agresivo, esto es, mientras más intensa es su agresión, más calmado y tranquilo se muestra.
  • Es difícil tratarlo con terapia psicológica, no se reconoce violento ni se arrepiente de sus actos.
  • Abusa de las drogas o del alcohol.
  • Tiene rasgos paranoicos: revisa cartera, celular, correos, notas, apuntes.
  • Son psicópatas de “cuello blanco”.
Las características citadas anteriormente son generales, producto de investigaciones que han hechos psiquiatras y psicólogos expertos en materia de violencia; sin embargo, es preciso recordar que cada persona es única. Sus patrones de conducta dependen de lo que han sido sus experiencias, por lo que un abusador puede presentar ciertas características que no necesariamente tenga otro abusador. Pero, sin distinción tienen una marcada tendencia a ejercer poder y control sobre sus víctimas y se valen de maltrato psicológico o físico para esto. El sentimiento de que “pierden el control” sobre ellas y la amenaza de que pudieran ser “abandonados” incrementa potencialmente su agresión hasta el punto de llevar a cabo la amenaza de muerte.

Es por eso que las víctimas que sufren violencia deben buscar ayuda para proteger sus vidas y la vida de sus familiares más cercanos.